Un día más... un día menos... Cada día que sumo de vida vienesa es uno que resta mi personalidad... Aquí la gente no habla, la gente susurra...
Me levanto por las mañanas y tras apagar el despertador 5 veces, me doy cuenta de que tengo que ir a trabajar porque cada minuto que estoy pasando en la cama, es un minuto de sol que he perdido hasta el próximo amanecer... Me paso el día rodeado de personas muy agradables que intentan ayudarme en todo lo posible, pero mi conflicto lingüístico aún no ha sido resuelto, y eso tras una larga mañana acaba pesando un poco...
Ayer tuvimos cena pagada por la empresa. Fue en un restaurante de lujo, que tiene creo que 5 sedes en todo el mundo, y sólo sirven como comida de derivados de la leche... La cena transcurrió muy bien, nos dieron a catar en torno a 40 variedades de queso, en este momento debo citar que "Lex, debes chuparte los pies!!", y la verdad que el restaurante era espectacular. Pero una vez llegas a casa, te das cuenta que no ha sido más que un momento congelado que podrás reproducir una y otra vez, pero que no te exime de la realidad que respiras. Hoy ya no es ayer, y como podéis apreciar en la foto, mientras me preparo la cena, también me preparo la comida de mañana... ¿Dónde habrán quedado esos días en los que sólo sabía freír cebolla picada? A pesar de todo, el día no ha terminado, debo hacer una nueva colada, y planchar las camisas que tengo pendientes... Después podré sentarme y relajarme para... para escribir regularmente por primera vez en mi vida un blog.
Un día más... un día menos... Cada día que sumo de vida vienesa es uno que resta mi personalidad... Aquí la gente no habla, la gente susurra... y sabéis una cosa?? Estoy aprendiendo a escuchar, no sólo a oír...

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